La mayor parte de las fórmulas de cosmética convencional están llenas de agua y de ingredientes inactivos que no aportan nada a nuestra piel. La cosmética natural anima a consumir menos productos cosméticos (no necesitamos tantos como nos hace creer la industria) y a elegir ingredientes naturales y no tóxicos, más beneficiosos para nuestro cuerpo y más respetuosos con el medioambiente.

 

La piel nos protege de las agresiones externas físicas, de los rayos UV, de las bacterias… regula la temperatura corporal, absorbe la vitamina D, permite la movilidad y el crecimiento, a través de ella se eliminan residuos y sustancias de deshecho, regula el grado de humedad impidiendo que penetre el agua en el cuerpo y también que se evapore, y es una gran transmisora de información al sistema nervioso.

 

De ahí la importancia de mantener una piel cuidada y en buen estado. No se trata sólo de una cuestión de autoimagen, que también es importante, sino de salud. Pero ¿cómo podemos cuidar nuestra piel? pues dándole lo que necesita: limpieza, hidratación y protección.

 

Limpieza de la piel

 

La piel tiene una película hidrolipídica que la protege y que tiene su propia flora bacteriana. Los productos que utilicemos para su limpieza deberán ser respetuosos con este equilibrio. La piel tiene un pH ácido, por lo que no es recomendable utilizar jabones demasiado alcalinos.

 

Hidratación de la piel

 

Para mantener su salud y su belleza, es fundamental que la piel esté suficientemente hidratada, pero el agua no penetra en la piel, sólo lo hacen los cuerpos grasos muy pequeños, como los ácidos grasos complejos presentes en los aceites vegetales.

 

Protección de la piel

 

Es importante mantener la piel protegida de las agresiones producidas por el sol, el frío intenso, el viento… para lograr esto son muy útiles los bálsamos labiales, los ungüentos y los cosméticos de protección solar. Las pieles que sean más sensibles necesitarán cremas más grasas.

 

Para que un producto sea considerado como cosmética natural debería cumplir una serie de criterios:

 

  1. El 90% de los ingredientes deben ser naturales o de origen natural.

 

  1. No está permitido el uso de sustancias químicas sintéticas o derivados del petróleo: aceites sintéticos, aceites minerales, colorantes sintéticos, perfumes, parabenos, siliconas…

 

  1. No utiliza materias primas animales, excepto las que producen naturalmente como la cera de abeja, ni testa los ingredientes en animales.

 

  1. Elabora los productos con sustancias que tengan la mayor afinidad posible con la composición celular de nuestra piel: aceites vegetales, ceras, mantecas, aceites esenciales, hidrolatos…

 

  1. Utiliza excipientes, emulgentes y tensoactivos naturales y descarta los sintéticos.

 

  1. Fabrica bajo criterios ecológicos: los envases y el empaquetado son 100%  reciclables, usa menos agua, genera menos residuos y reduce la emisión de CO2.

 

Actualmente hay varios sellos certificadores de cosmética natural, que nos pueden dar seguridad sobre el proceso de fabricación y los componentes a la hora de comprar los productos, los más comunes son: Ecocert, Cosmebio, BDIH, Soil Association, NaTrue o Cosmos.

 

Es posible que nos encontremos productos de cosmética natural que sólo contienen ingredientes naturales y cumplen con estos criterios, pero no están certificados como orgánicos, porque el fabricante no considera necesaria la certificación o porque no ha querido pagar por ella.

 

Si un producto no tiene sello certificador pero queremos saber si puede ser considerado cosmética natural, deberemos leer la lista de ingredientes, o lista INCI (International Nomenclature of Cosmetic Ingredients) que tiene que aparecer en todos los envases de productos cosméticos y en un lugar visible. Los ingredientes reflejados en esta lista deben aparecer en orden descendente según su presencia en el producto, es decir, el más abundante el primero. El incoveniente es que puede ser una lista poco comprensible, ya que los ingredientes suelen estar nombrados en latín o inglés.

 

Para facilitar su identificación, os dejamos una lista de los principales ingredientes a evitar, debido a su impacto sobre la salud y/o el medioambiente:

 

– Aceites minerales y parafinas: mineral oil, paraffinum liquidum, petrolatum

– Alcoholes grasos: términos que comienzan por methyl- o propyl-

– Siliconas: nombres que acaban en –one o –ane, como el dimethicone

– Polímeros: PEG y PPG

– Parabenos

– EDTA

– Liberadores de formaldehídos: Quat o Quaternium

– Fenoxietanol

– SLS: sodium laureth sulfate

– Sales de aluminio: aluminium

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